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  • br Los dos libros que a continuaci n

    2019-04-15


    Los dos libros que dgat inhibitor continuación se reseñan solo en parte coinciden en su objeto de estudio y el método de tratarlo. El libro de Hugo J. Verani ofrece una minuciosa interpretación de la poética de Octavio Paz, especialmente de la que domina en sus poemas extensos. También Evodio Escalante indaga en la poética de Paz; pero su análisis resulta ser más amplio, llegando en su conjunto a una compenetración aguda de la obra entera del poeta mexicano, raras veces alcanzada hasta la fecha en el de la crítica. El punto de partida de Verani es la conceptualización de la poesía de Paz como acto de ir/andar/caminar (i.e. – Verani recurre a la palabra alemana “wanderer” para designar a quien camina [27, n. 10], un vocablo saturado de connotaciones provenientes del romanticismo). Este acto, aunque partiendo de experiencias vitales, no asume en la poesía de Paz la forma de una escritura autobiográfica. Al contrario, en la medida en la cual los poemas, que resulten del acto escritural, se despersonalicen, van alcanzando una mayor intensidad universalizándose. El ir / andar / caminar poético de la poesía de Paz se dirige (en general) a una meta, a la cual al final se llega, aunque sea por rodeos o caminos, incluso, errados. Puede expresarse como un ir/andar/ caminar hacia adentro, hacia sí mismo, para encontrarse con otro, el otro. Pero también puede manifestarse como un deambular, un vagar sin blanco, ni dirección precisa (el deambular del ). De ahí que Verani cite (28 y ss.) los famosos versos iniciales de Góngora en la dedicatoria de las al Duque de Béjar (“Pasos de un peregrino son errantes / cuantos me dictó versos dulce musa”, recogidos por Octavio Paz en el poema “El balcón” de ), en la cual el “errar” (del latín tardío ) designa las dos posibilidades de la itinerancia /errancia en Paz, el ir /andar /caminar hacia algo y el deambular/ vagar sin rumbo fijo. Para el análisis de los poemas de Paz, Verani casi siempre sigue el orden cronológico. Hace constar que la itinerancia es una imagen corriente en la obra del autor, desde los escritos de juventud, 1931–1943, hasta (1987), su último libro de poemas. A partir del acercamiento de Paz al surrealismo durante sus años parisinos (1945–1951) —cabe destacar aquí el examen (68–84) que Verani hace de (1951), el libro más surrealista de Paz— los temas de la poesía paciana empiezan a Abundance girar alrededor de la experiencia del amor, de la poesía y de la libertad, la “estrella de tres puntas” del pensamiento como acto, de André Breton. Estos temas, a los que se agrega la oposición entre tiempo histórico e instante intemporal, así como, en años posteriores, el recuerdo de la vida pasada, se repiten, en facetas múltiples, a lo largo de la obra del poeta. La manifestación de estos temas en forma de caminata caracteriza los poemas extensos de Paz, de los cuales Verani escoge ocho: “Himno entre ruinas” (1948), (1957), (1967), (poema en prosa, 1972/1974), “Vuelta” (1976), “Noche de San Ildefonso” (1976), “Pasado en claro” (1975/1979) y “Carta de creencia” (1987). Son los poemas que más corresponden a la idea de la extensión, idea detallada por Paz en su ensayo “Contar y cantar (sobre el poema extenso)”, (Barcelona: Seix Barral, 1990, 11–30). La concepción del poema como caminata en la poesía paciana, una caminata que transciende y/o transfigura experiencias vitales, exige al nivel del texto la representación de un yo que camine o que, por lo menos, diga que ha caminado por los senderos de la memoria. En (1957), poema extenso de arquitectura rigurosa, esta representación se transmite mediante el fluir de una narración en endecasílabos, por la cual un yo refiere las etapas de su ir/andar/caminar. La descripción interpretativa de esta caminata ocupa en el libro de Verani más de veinte páginas (87–111, amén de las menciones anteriores y posteriores del poema). Resulta ser el análisis dgat inhibitor más largo de todos los textos tratados. En otros poemas como “Himno entre ruinas” (1948) o (1967), la concepción del poema como caminata me parece menos evidente y los versos, a menudo, ceden el paso a la descripción poética, la que tampoco falta en Es así como la caminata realizada por el hablante lírico en los poemas de Paz se entrevera de pasajes descriptivos o, incluso, de reflexiones como partes integrantes del hablar. A partir de (1967) —el procedimiento ya se anuncia en “Semillas para un himno” (1954), y (1962)— el ir / andar/ caminar o deambular / vagar del poema paciano se vale, además, del espacio como elemento estructurante de la caminata en un movimiento de ir y detenerse, avanzar y retroceder, lanzarse y volver, el cual también determina la lectura.